Soy el Pastor Sergio Gustavo Amorín. Pastor del Ministerio Carcelario Cristo Liberado. Nací en la ciudad de Montevideo, en la República Oriental del Uruguay.
Me conocieron como “El Cabezón Díaz”, otros como “David Gerez”. Tuve documentos de identidad que afirmaban que había nacido en diversas provincias argentinas.
Hubo gente que me conoció como un simple ratero. Otros como un destacado hombre de negocios. Pero como preso yo era el temible “Cabezón”, el que se fugaba de las cárceles, el de las “superbandas”, el que había robado bancos o que había matado gente.
Estuve 18 años preso. Un día en esa condición de preso, el abrazo del Pastor Morel, fue el abrazo de Dios, supe que Dios estaba interesado en mi persona, tenía un propósito para mi vida.
En setiembre del año 2010 fui ungido y apartado por pastor por Dios a través del Pastor Marcelo Bagnatto, del concilio general de Las Asambleas de Dios en Uruguay, estando aún preso en la cárcel de COMCAR.
Del 2011 al 2013
En 2011 fui trasladado a la cárcel de Punta de Rieles, una cárcel modelo, de mínima seguridad, ubicada en Montevideo con 600 presos alojados. Nadie hablaba de Dios, pero me fui encontrando con hermanos que yo discipulé y bauticé. Nos reunimos un grupo a orar y pronto comenzaron los cultos en un aula, salón escolar. Hasta que una noche Dios me mostró una iglesia, con sus medidas, su forma. Desperté a los obreros y les impartí lo soñado y fui al director Sosa a pedir un espacio físico adonde edificar la Iglesia.
Al poco tiempo y casi sin dinero comenzamos la edificación de un templo de noventa metros cuadrados. La iglesia tras-muro comienza a ayudar y así se edifica la primer iglesia dentro del perímetro de seguridad en una cárcel. Más de 160 presos bautizados, seminario bíblico, etc. Todos fueron discipulados, aun policías, y mi madre recibió el certificado de estudios bíblicos que yo mismo impartía.
En enero del año 2012 se inaugura la primera iglesia dentro del perímetro edificada por presos.
Se inició el proyecto para tener un taller de sastrería. Y el 10 de enero del siguiente año recuperé mi libertad física.
2014: Nos dedicamos a visitar las 30 cárceles
También dimos cobertura a sectores cristianos en cárceles Paysandú, Melo, Colonia, Minas, Tacuarembó, Salto, Mercedes, Artigas, Maldonado.
2015: Un libro titulado «Gus ¿Qué hiciste?”
Este libro narra la obra reparadora del Espíritu Santo sobre mi vida.
El libro nace para que llegue a cada preso en todas las cárceles, que la Iglesia pueda comprarlo y enviar a los 13.500 presos. Abrazarlos a cada uno y mostrarles que sí, se puede.
Este año, de la mano del Pastor y Psicólogo Hugo Piriz Cantón, llegan varias conferencias en IMM intendencia municipal de Montevideo, Hospital Evangélico, Hoteles, Kolping, Radisson, etc. Predicando visitamos más de setenta diferentes iglesias.
El nivel de reincidencia disminuye estadísticamente a menos de la mitad en todos los presos que han pasado por este programa. Aun ingresan conmigo varones que han pasado y hoy están colaborando en nuestro ministerio.
En noviembre de 2015 me gradué en Teología en el Seminario Bíblico de las Américas. Fui acompañado por muchos hermanos, por el pastor Luder Garabedian y su señora, y por mi mamá Milka.
Terminando 2015 me llamaron las autoridades para visitar la cárcel de la Ciudad de Canelones, a 46 kilómetros del centro de Montevideo. Aloja a 1.300 presos a pesar de tener capacidad para 700. Una cárcel con presos peligrosos, hacinados, y viviendo en una condición muy inhumana. Así llegamos a hablar con su director Gonzalo Da Rosa, y le planteamos la intención de edificar una iglesia allí. Algo nuevo para ese sitio. Muchos de los presos allí alojados me conocen. Nos autorizó, luego de aclararnos que no nos ayudarían en lo económico. Reuní a los Pastores y hermanos de diferentes denominaciones que visitan esa cárcel, algunos desde hace casi veinte años; Pastor Eduardo Vignoli, Pastor Juan Da Motta, el Pastor Edison Vergara, cada uno con su equipo, y el Ministerio Cristo Liberado pastoreado por mí, enviado por la Pastora Teresita Errecalde.
Nos pusimos de acuerdo y juntos comenzamos como comunidad cristiana, la edificación de un templo de 140 metros cuadrados, con dos baños, una cocina, una oficina y un bautisterio incorporado al altar.
Ya hace varios años que recuperé mi libertad. Sin embargo suelo llegar todos los días a las mismas cárceles. Una nueva tarea me ocupa allí, la de compartir mi testimonio y alentar al cambio de vida.
Sergio Gustavo Amorin Candido cursó estudios en la Universidad Nacional de La Plata, República Argentina.
Lidera el Ministerio Cristo Liberado, desde Montevideo, Uruguay, y dirige los Centros Abisha, donde cientos de ex-reclusos y ex-adictos se reincorporan a la sociedad.